Elecciones en Coahuila, una contienda en el lodo
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El ingreso forzado de Ricardo Mejía Berdeja, a la contienda por la gubernatura, le meterá intensidad a la elección. Sin grandes manifestaciones de apoyo, rompiendo el esquema de AMLO para ejecutar sus dedazos, el lagunero obtiene su boleto de la mano del fantasmal Partido del Trabajo. Atentos, es temporada de ambiciones, elecciones y traiciones.
Con la participación de Mejía, los mensajes y los ataques serán más virulentos entre los contendientes. El tono de la campaña será muy ríspido. López Obrador, su 4T y el Moreirato, como llama el exsubsecretario de seguridad al último tramo de 18 años de gobiernos priistas en la entidad, serán los ejes centrales de los misiles en la campaña. Será una lucha en lodo y en superlibre. Por primera vez, en décadas, la elección coahuilense está en el foco nacional.
Adicionalmente, las versiones de los arreglos cupulares inundan el ambiente, lo cual vuelve más interesante el proceso. Por lo pronto, la alianza tradicional de Morena, la que integra al Partido Verde y al del Trabajo sí se dará en el Estado de México. Los movimientos raros están en Coahuila, con el PT lanzando como candidato a Mejía y al Verde en alianza va con Lenin Pérez y su UDC. Morena y Armando Guadiana irán en solitario.
El gobierno de AMLO no ha conseguido resultados brillantes en Coahuila. Solamente entre los beneficiarios de los Apoyos del Bienestar se está dando mayor fidelidad hacia el presidente y su partido. Adicionalmente, los resultados en materia de seguridad no han sido buenos para el exsubsecretario federal, lo cual lo pone en posición vulnerable, ante una entidad dinámica, norteña, fronteriza, inmersa en el desarrollo y el progreso. Y, que, además, de la seguridad ha hecho su principal activo, en el peligroso México del 2023.
El desgaste del tricolor en la entidad es grande, trae más de un 60 por ciento de rechazo, de gente que ha manifestado que no votaría nunca por el PRI. De esta forma, solamente su alianza con el PAN le brinda un porcentaje suficiente para vencer a ese voto anti-PRI y a eso le apuestan. Manolo deberá seleccionar con cuidado a los personajes que lo acompañarán de cerca, en público. No puede traer muchas de las cartas muy jugadas del moreirismo.
La división entre las facciones morenistas es permanente en Coahuila. Ahora, se agudizará al máximo con el proyecto de Mejía. Habrá que ver si Guadiana es capaz de reaccionar y si es lo suficientemente hábil para construir una campaña electoral ganadora en todos sentidos. Sin embargo, Armando Guadiana es realista y ya dijo en entrevista, que, si su partido le regatea el apoyo, abandonaría la candidatura. Agregó, que él percibe que “AMLO no lo quiere mucho porque hizo caso a chismes en su contra”. Será la primera vez en el sexenio que la alianza tradicional morenista con PT y Verde van por separado. En el Edomex, irán los tres juntos.
La división y confusión inicial en Morena, brinda un estrecho margen de ventaja a Manolo Jiménez, el candidato aliancista. Sin embargo, hay demasiados resabios en el ambiente. Los escenarios son muy dinámicos, inéditos e insólitos. El voto útil, los rencores acumulados y el temor a un cambio que no parece conveniente, por el momento, son factores que decidirían al ganador de la contienda por la gubernatura.
Las traiciones y los escándalos mediáticos aderezarán la contienda. Ricardo Monreal dice que la victoria morenista está en peligro por no ir aliados con el verde y el PT. “Hubo excesos de confianza convertida en arrogancia”, estableció. La rudeza electoral ya se hizo presente y el exalcalde de Monclova, Gerardo García, expanista, ahora morenista y seguidor de Mejía, ya fue encarcelado.
Será una contienda en el lodo. A Morena no le gusta perder, aunque parece empeñada en debilitarse. En esta ocasión Armando Guadiana deberá empeñarse en organizar un equipo y una campaña competitiva. El impulso presidencial podría no alcanzarle. Mejía se presenta como miembro auténtico de la transformación, aunque sus banderas de ataque van por el lado del antimoreirismo y la corrupción priista.
Por el lado aliancista, Manolo Jiménez, deberá parecer un candidato especial y adecuado para este momento tan delicado. El presidente tiene más del 40 por ciento de rechazo en Coahuila, sin embargo, el PRI trae el 60 por ciento. Las matemáticas no deberán fallarles a los aliancistas, tampoco las palabras, los movimientos y las percepciones.
Miguel Riquelme ya cumplió su parte, gobernó de buena manera en épocas muy turbulentas e inéditas. Ha demostrado liderazgo y carácter cuando se necesitó. Ha conducido su sucesión de manera tersa y organizada. Aun cuando personajes laguneros muy cercanos se pasaron al bando adversario. A los coahuilenses les agradó su estilo de gobernar sin estridencias, con seriedad y firmeza. Sobre todo, en las emergencias de la pandemia y la inseguridad. Así lo dicen las encuestas serias.
Ricardo Mejía Berdeja, aparentemente, se rebeló “respetuosamente” a los consejos presidenciales. Así, irán surgiendo más ingredientes para
incorporar al drama. También, más conspiraciones qué indagar, se verán traiciones y manipulaciones, eso será parte del proceso.
El reparto está completo. Los protagonistas serán priistas y expriistas. Es Coahuila, uno de los dos últimos bastiones tricolores que quedan, así tendría que ser. Los jefes de los grupos participantes son desde el presidente de la república hasta exgobernadores, exalcaldes y exfuncionarios. Los panistas locales irán de actores de reparto, tratando de apuntalar detalles y apaciguar rechazos. Los partidos ya mostraron sus cartas, no habrá ajedrez en esta ocasión será de póker la partida.